Los mismos de siempre

Al día de hoy, son muchos los nombres que suenan como suspirantes a la gubernatura de Michoacán. Raúl Morón aparece arriba en prácticamente todas las encuestas, seguido de figuras como Ernesto Núñez, Alfonso Martínez y Reginaldo Sandoval.

Tampoco pueden dejarse fuera las corcholatas del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla: Gladys Butanda y Gabriela Molina, quienes buscan mantener viva la línea del actual gobierno.

Sin embargo, si algo dejó claro la elección pasada es que en política nada está escrito. Cualquiera puede llegar, y más de uno se ha quedado celebrando antes de tiempo.

En el caso de Morena, el discurso del profesor Morón no termina de convencer. Habla de cambio, pero se rodea de los mismos de siempre. Promete renovación, mientras rescata a cuanto perredista se cruza en el camino. Una contradicción que no pasa desapercibida, ni dentro ni fuera del partido.

Y por si faltara claridad, la declaración del ex gobernador Leonel Godoy para afirmar que con Morón “tenemos mucho futuro”. La frase suena alentadora, sí, pero deja una pregunta incómoda en el aire: ¿a qué futuro se refiere? ¿Al de su grupo político, al de los morenistas o al de los michoacanos?

Del otro lado, Alfonso Martínez enfrenta una cuesta empinada. Con el PAN relanzando su imagen y asegurando que no habrá alianzas, su margen de maniobra se reduce drásticamente. Sin coalición, su proyecto difícilmente podría trascender los límites de la capital.

El tablero de la 4T tampoco parece sencillo. Ernesto Núñez y Reginaldo Sandoval buscan cumplir su propio sueño dorado, lo que podría fragmentar la fuerza morenista y restar votos a la alianza oficialista.

En suma, la Cuarta Transformación tiene demasiadas manos levantadas y pocos espacios reales. Todos hablan de unidad, pero para que ésta sea auténtica se necesitaría una candidatura que surja verdaderamente de las bases, un rostro nuevo y formada dentro del movimiento.

Porque, seamos sinceros, para muchos militantes resulta ya deprimente ver a los mismos de siempre buscando un nuevo hueso, cambiando de bandera, pero no de hábitos. En Michoacán, la renovación sigue siendo un discurso pendiente, mientras los viejos rostros siguen compitiendo por el mismo poder de siempre.

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Paco Duron Franco